El pensamiento libre
¡Vuela pensamiento, con alas doradas, pósate en las praderas y las cimas, donde exhala su suave fragancia el aire dulce de la tierra natal! Comienza así el coro de esclavos de Nabucco una de las obras maestras de Giuseppe Verdi.
Al escucharlo resuenan y comienzan a temblar los mecanismos de nuestro ser. ¿Somos aquella persona que creemos? Probablemente, no. Creemos que controlamos nuestras decisiones y con cada avance de la neurociencia descubrimos que no somos tan conscientes como creíamos. No se me vayan al extremo opuesto, por supuesto, hay mucho margen para tomar decisiones conscientes, razonadas o no.
“Sin pensamiento libre no hay libertad” sentencia José Luis Sampedro tras recibir la medalla de honor de las artes y las letras. No me considero reduccionista pero está bien claro que esa frase condensa un conjunto de ideas que daría para escribir una biblioteca entre todos. La mala educación, dice, que recibimos desde pequeños agrede la mente infantil sembrando en ella dogmas, que es lo contrario del librepensamiento.
Cierto es que en un mundo convulso y en metamorfosis como el de hoy la necesidad de abstraerse en uno mismo, adquirir valores constructivos y, a la misma vez, aprender de los demás podría sacarnos del letargo y la indiferencia. “Ser aprendiz de uno mismo” con los demás y “no se hacerse llamar “maestro” (Mateo 23:8), esta última máxima perteneciente a los evangelios es predicada a veces por aquellos que se hacen llamar “pastores” supongo que para no incurrir en contradicciones fonéticas, porque la semántica viene a ser equivalente. El pensar libre como forma de inhibirse a los ataques dogmáticos vengan de donde vengan.
Posiblemente la mejor forma de entrenar el pensamiento libre es como tantas otras cosas poniéndola en práctica. Abrir el campo de visión, valorar alternativas y repeler los ataques e imposiciones ideológicas aunque no vengan dirigidos a nuestra persona. Como decía Voltaire: “Yo no estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero me pelearía para que usted pudiera decirlo”.
Es verdad, lo admito, a veces hablar cuesta mucho menos que actuar en consecuencia pero, ¿qué se nos interpone en el camino de nuestros destinos? Desgraciadamente, algo difícil de combatir, la indiferencia. La indiferencia de la que somos culpables y que a veces nos viene inducida por esos “altavoces del sistema” que son los medios de comunicación. La hipnosis que genera la crisis de valores que sufre la mayor parte del mundo actual. El ruido que genera en el ambiente a veces no permite orientar nuestras fuerzas hacia las protestas, que haberlas haylas.
Para seguir con el derroche pesimista de esta entrada, hablaré del Ser Humano, aunque con brevedad. Esa especie magnífica, oscura, brillante, ominosa, primitiva, superviviente y sentimental, que representa a la perfección la idea del ave fénix. Siempre salimos adelante. Para ello hay que estar preparados. “Si yo fuera joven me prepararía para el futuro” aconseja también Sampedro en RNE en 2010, en pleno fulgor de la crisis. Pues, en eso estamos, hay que prepararse y que cada uno escoja la forma que estime más conveniente. Vivimos en plena deshumanización de la política, lo vemos a diario. Hay que tomar medidas. Necesitamos una nueva cultura. Lo digo con decisión pero con humildad.
Modelar la personalidad en torno a la cultura y a los valores que siempre nos enseñaron el buen camino. No quiero enumerar porque, como saben, estamos hablando de librepensamiento y los que para mi son importantes para ti puede que no lo sean, sin embargo, sí deberíamos reflexionar acerca de ellos. No quiero dejar pasar la oportunidad de rememorar a Iñaki Gabilondo cuando en el foro Factor Humano, que se celebra en mi escuela cada año, expuso que somos en gran medida producto de aquel lema revolucionario que decía: “Libertad, igualdad y fraternidad”. Siempre que un estado trató de aplicar uno de estos tres pilares se olvidó de los otros dos, libertad (EEUU, ¿es un país igualitario?), igualdad (la URSS, ¿fue un país libre?) pero hasta el día de hoy ninguno ha enarbolado la bandera de la fraternidad, ¡ahora es el momento! Como he dicho aquí varias veces y no me cansaré: Ante el pesimismo intelectual, optimismo ciudadano. Las estadísticas muestran que los niveles de altruismo en el mundo están aumentado, quizás otro escenario sea posible en tiempos venideros. Las estadísticas están a nuestro favor, aun así no nos relajemos, a pesar de que el tiempo pasado fue peor queda tanto por hacer… Sigamos aprendiendo a escoger nuestro camino y nuestras ideas.
Por todo esto, como canta el coro, el pensamiento que vuela libre sobre alas doradas de cultura puede exhalar la fragancia del aire más cercano a la tierra natal, el más cercano a nuestro auténtico ser.
