Ideas y derivas

Ideas, pensamientos, críticas, letras y dagas…

Month: marzo, 2011

El pensamiento libre

¡Vuela pensamiento, con alas doradas, pósate en las praderas y las cimas, donde exhala su suave fragancia el aire dulce de la tierra natal! Comienza así el coro de esclavos de Nabucco una de las obras maestras de Giuseppe Verdi.

Al escucharlo resuenan y comienzan a temblar los mecanismos de nuestro ser. ¿Somos aquella persona que creemos? Probablemente, no. Creemos que controlamos nuestras decisiones y con cada avance de la neurociencia descubrimos que no somos tan conscientes como creíamos. No se me vayan al extremo opuesto, por supuesto, hay mucho margen para tomar decisiones conscientes, razonadas o no.

“Sin pensamiento libre no hay libertad” sentencia José Luis Sampedro tras recibir la medalla de honor de las artes y las letras. No me considero reduccionista pero está bien claro que esa frase condensa un conjunto de ideas que daría para escribir una biblioteca entre todos. La mala educación, dice, que recibimos desde pequeños agrede la mente infantil sembrando en ella dogmas, que es lo contrario del librepensamiento.

Cierto es que en un mundo convulso y en metamorfosis como el de hoy la necesidad de abstraerse en uno mismo, adquirir valores constructivos y, a la misma vez, aprender de los demás podría sacarnos del letargo y la indiferencia. “Ser aprendiz de uno mismo” con los demás y “no se hacerse llamar “maestro” (Mateo 23:8), esta última máxima perteneciente a los evangelios es predicada a veces por aquellos que se hacen llamar “pastores” supongo que para no incurrir en contradicciones fonéticas, porque la semántica viene a ser equivalente. El pensar libre como forma de inhibirse a los ataques dogmáticos vengan de donde vengan.

Posiblemente la mejor forma de entrenar el pensamiento libre es como tantas otras cosas poniéndola en práctica. Abrir el campo de visión, valorar alternativas y repeler los ataques e imposiciones ideológicas aunque no vengan dirigidos a nuestra persona. Como decía Voltaire: “Yo no estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero me pelearía para que usted pudiera decirlo”.

Es verdad, lo admito, a veces hablar cuesta mucho menos que actuar en consecuencia pero, ¿qué se nos interpone en el camino de nuestros destinos? Desgraciadamente, algo difícil de combatir, la indiferencia. La indiferencia de la que somos culpables y que a veces nos viene inducida por esos “altavoces del sistema” que son los medios de comunicación. La hipnosis que genera la crisis de valores que sufre la mayor parte del mundo actual. El ruido que genera en el ambiente a veces no permite orientar nuestras fuerzas hacia las protestas, que haberlas haylas.

Para seguir con el derroche pesimista de esta entrada, hablaré del Ser Humano, aunque con brevedad. Esa especie magnífica, oscura, brillante, ominosa, primitiva, superviviente y sentimental, que representa a la perfección la idea del ave fénix. Siempre salimos adelante. Para ello hay que estar preparados. “Si yo fuera joven me prepararía para el futuro” aconseja también Sampedro en RNE en 2010, en pleno fulgor de la crisis. Pues, en eso estamos, hay que prepararse y que cada uno escoja la forma que estime más conveniente. Vivimos en plena deshumanización de la política, lo vemos a diario. Hay que tomar medidas. Necesitamos una nueva cultura. Lo digo con decisión pero con humildad.

Modelar la personalidad en torno a la cultura y a los valores que siempre nos enseñaron el buen camino. No quiero enumerar porque, como saben, estamos hablando de librepensamiento y los que para mi son importantes para ti puede que no lo sean, sin embargo, sí deberíamos reflexionar acerca de ellos. No quiero dejar pasar la oportunidad de rememorar a Iñaki Gabilondo cuando en el foro Factor Humano, que se celebra en mi escuela cada año, expuso que somos en gran medida producto de aquel lema revolucionario que decía: “Libertad, igualdad y fraternidad”. Siempre que un estado trató de aplicar uno de estos tres pilares se olvidó de los otros dos, libertad (EEUU, ¿es un país igualitario?), igualdad (la URSS, ¿fue un país libre?) pero hasta el día de hoy ninguno ha enarbolado la bandera de la fraternidad, ¡ahora es el momento! Como he dicho aquí varias veces y no me cansaré: Ante el pesimismo intelectual, optimismo ciudadano. Las estadísticas muestran que los niveles de altruismo en el mundo están aumentado, quizás otro escenario sea posible en tiempos venideros. Las estadísticas están a nuestro favor, aun así no nos relajemos, a pesar de que el tiempo pasado fue peor queda tanto por hacer… Sigamos aprendiendo a escoger nuestro camino y nuestras ideas.

Por todo esto, como canta el coro, el pensamiento que vuela libre sobre alas doradas de cultura puede exhalar la fragancia del aire más cercano a la tierra natal, el más cercano a nuestro auténtico ser.

¿Velocidades peligrosas?

El estrés de estos días y el recuerdo de una entrevista de Zygmunt Bauman que vi hace un tiempo me recuerdan uno de los problemas más complejos y potencialmente peligrosos a los que se enfrenta la Humanidad en su conjunto. Tanto por su profundidad como por sus consecuencias.

Ciertamente la globalización es un hecho presente y homogeneizado, más o menos, a lo largo del conjunto de los continentes. El mundo, tal y como lo conocemos hoy en día podría idealizarse como una estructura compleja (en tanto al conjunto de variables existentes y relaciones que entre ellas se dan) y fluida (en cuanto los hechos y subestructuras contenidas en él no consiguen “mantener su forma”). En este mundo se podría distinguir dos tipos de actores: los personales y los no personales. Los personales estarían formados por personas, grupos de personas o representaciones de estas, por ejemplo los gobiernos, ONG´s, ONU, etc. y también otras especies (como veremos más adelante también se benefician o sufren los desequilibrios del mundo). Los actores no personales, por el contrario, estarían formados por sistemas como por ejemplo el clima, los recursos naturales, salud, etc.

En plena revolución de la información los avances tecnológicos han transformado las relaciones entre los actores para convertirlas en conexiones. La consecuencia de esto es clara: la velocidad a la que suceden los hechos y las comunicaciones ha aumentado de forma considerable. El correo a caballo pasó al coche y antes de darnos cuenta la información prácticamente es teletransportada.

Hay aquí una inconsistencia. Si las estructuras de los actores personales son ineficientes, rígidas al cambio e injustas(influencia de estados poderosos con intereses propios en la ONU, por ejemplo) y al fin y al cabo son los que tienen capacidad de imponer cierto control; mientras que el mundo esta constituido por entidades estructurales flexibles y relaciones fluidas; ¿qué control cabe ejercer ante las vicisitudes del presente y futuro?

Si además añadimos el problema de “opacidad” (no se cómo denominarlo en la realidad) que por sí tiene un sistema complejo para predecir estados futuros de sus variables. La emergencia (como concepto y propiedad de un sistema complejo). El problema se torna casi irresoluble.

Por citar un ejemplo de actualidad expondré la actitud de la Unión Europea con respecto a los hechos acontecidos en estas semanas en los países árabes. La rigidez de una organización incapacitada por su aparato burcrático y variado espectro político y, esto es subjetivo, el conflicto de intereses que generaba perder la influencia neocolonial que permitían los regímenes dictatoriales en la cuerda floja (algunos en el abismo); estos dos hechos acoplados han paralizado y reducido prácticamente a la nada la respuesta de la U.E. a las revueltas de los pueblos de esas zonas. Traerá consecuencias en un futuro próximo, según dicen y yo me sumo humildemente a esa opinión.

Ahora, amigo, te toca a ti pensar: ¿Que cabe esperar? ¿Cómo actuar? Yo me reservo mi propuesta, no tengo capacidad ni datos suficientes para pronosticar con precisión cambios. Aunque me atrevo a decir que si surgen movimientos sociales importantes e influyentes a la ONU no le queda más remedio que redefinirse, al menos volver a modelarse. Una organización creada para lidiar entre países en un orden mundial casi estático no puede sobrevivir en una realidad como la actual. Aunque este tema daría para una conversación bien entretenida.

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