¿Velocidades peligrosas?
by jaimedzsalas
El estrés de estos días y el recuerdo de una entrevista de Zygmunt Bauman que vi hace un tiempo me recuerdan uno de los problemas más complejos y potencialmente peligrosos a los que se enfrenta la Humanidad en su conjunto. Tanto por su profundidad como por sus consecuencias.
Ciertamente la globalización es un hecho presente y homogeneizado, más o menos, a lo largo del conjunto de los continentes. El mundo, tal y como lo conocemos hoy en día podría idealizarse como una estructura compleja (en tanto al conjunto de variables existentes y relaciones que entre ellas se dan) y fluida (en cuanto los hechos y subestructuras contenidas en él no consiguen “mantener su forma”). En este mundo se podría distinguir dos tipos de actores: los personales y los no personales. Los personales estarían formados por personas, grupos de personas o representaciones de estas, por ejemplo los gobiernos, ONG´s, ONU, etc. y también otras especies (como veremos más adelante también se benefician o sufren los desequilibrios del mundo). Los actores no personales, por el contrario, estarían formados por sistemas como por ejemplo el clima, los recursos naturales, salud, etc.
En plena revolución de la información los avances tecnológicos han transformado las relaciones entre los actores para convertirlas en conexiones. La consecuencia de esto es clara: la velocidad a la que suceden los hechos y las comunicaciones ha aumentado de forma considerable. El correo a caballo pasó al coche y antes de darnos cuenta la información prácticamente es teletransportada.
Hay aquí una inconsistencia. Si las estructuras de los actores personales son ineficientes, rígidas al cambio e injustas(influencia de estados poderosos con intereses propios en la ONU, por ejemplo) y al fin y al cabo son los que tienen capacidad de imponer cierto control; mientras que el mundo esta constituido por entidades estructurales flexibles y relaciones fluidas; ¿qué control cabe ejercer ante las vicisitudes del presente y futuro?
Si además añadimos el problema de “opacidad” (no se cómo denominarlo en la realidad) que por sí tiene un sistema complejo para predecir estados futuros de sus variables. La emergencia (como concepto y propiedad de un sistema complejo). El problema se torna casi irresoluble.
Por citar un ejemplo de actualidad expondré la actitud de la Unión Europea con respecto a los hechos acontecidos en estas semanas en los países árabes. La rigidez de una organización incapacitada por su aparato burcrático y variado espectro político y, esto es subjetivo, el conflicto de intereses que generaba perder la influencia neocolonial que permitían los regímenes dictatoriales en la cuerda floja (algunos en el abismo); estos dos hechos acoplados han paralizado y reducido prácticamente a la nada la respuesta de la U.E. a las revueltas de los pueblos de esas zonas. Traerá consecuencias en un futuro próximo, según dicen y yo me sumo humildemente a esa opinión.
Ahora, amigo, te toca a ti pensar: ¿Que cabe esperar? ¿Cómo actuar? Yo me reservo mi propuesta, no tengo capacidad ni datos suficientes para pronosticar con precisión cambios. Aunque me atrevo a decir que si surgen movimientos sociales importantes e influyentes a la ONU no le queda más remedio que redefinirse, al menos volver a modelarse. Una organización creada para lidiar entre países en un orden mundial casi estático no puede sobrevivir en una realidad como la actual. Aunque este tema daría para una conversación bien entretenida.