Posibles directrices globales (I)
En este período de ausencia he estado en ocasiones hablando con amigos sobre ciertos temas de proyección global los cuales fui anotando. Son aspectos realmente complejos de la realidad que han de ser analizados con detenimiento, sin embargo, aquí trataré de reducir su desarrollo en la medida de lo posible para tratar de dar unas sutiles y emergentes pinceladas y que todo aquel interesado indagué por sí mismo en el tema. Con el trasfondo de los Objetivos del Milenio en los que trabaja la ONU, expondré algunos posibles problemas y soluciones relacionados con los mismos.
Toda actuación que lleve a cabo un movimiento institucional, social, militar o empresarial ha de ser sostenida por una base económica; ha de ser financiada. La pobreza para ser erradicada necesita de un movimiento organizado, el simple cambio de eso que llaman Sistema (y que yo no entiendo muy bien) no solventaría nada. Un movimiento debe obtener capital, transferir capital, redistribuir capital y, si llegase a ser necesario, producir capital todo ello de una forma eficiente. Teniendo en cuenta el marco en el que hablamos ha de ser capital, los insurgentes que cambien dicha palabra por la que crean conveniente. Una medida que permitiría en cierto modo financiar esa especie de movimiento al que hacemos referencia es la Tasa Tobin. Creada en 1971 por el Nobel de Economía, James Tobin, ha permanecido en un segundo plano hasta que gracias a la asociación ATTAC y beneficiada por la coyuntura actual a salido a la luz. Consiste en gravar las transacciones internacionales financieras con un impuesto de pequeño impacto, en torno al 0,1%, que permitiría obtener capital suficiente para cumplir grandes objetivos en materia de educación, hambre y sanidad a nivel global (ver datos UNCTAD y PNUD sobre dicha tasa), además de evitar movimientos de especulación que se realizan a corto plazo. Duras críticas ha recibido desde luego la hipotética implantación de esta tasa, les animo a que se interesen e informen sobre el tema.
En segundo lugar, encontramos el gran problema medioambiental por “excelencia”, el Cambio Climático. Mucho se ha hablado del tema sin embargo aquí les haré referencia a un proyecto del gobierno de Ecuador que lleva en marcha unos años y que a pesar de su originalidad e innovación dudo que tenga la capacidad de implantarse teniendo en cuenta el paradigma actual de las relaciones internacionales. La idea del proyecto ITT consiste en compensar a un Estado por no explotar un recurso natural que generaría beneficios al propio estado de forma directa, que además está en su derecho a hacerlo, y de forma indirecta a estados importadores y perjuicios al resto del mundo. El concepto de corresponsabilidad global subyace en este tipo de proyectos, conceptos cuya velocidad dista mucho de la velocidad a la que se realizan las operaciones financieras…
En el caso del proyecto ITT es la explotación de una reserva de petróleo. La opacidad que crea la crisis económica en los medios obstaculizando otros problemas menos visibles pero no menos trascendentes evita que estas ideas resuenen en el mundo. Es un paso más con respecto al que se da en el Protocolo de Kyoto, evitar problemas de raíz, no crear problemas para intentar solventarlos después. Una vez más América Latina se adelanta.

