De los medios de desinformación
Durante este último verano salió a la luz una noticia que me resultó bastante llamativa. El gobierno venezolano del presidente Hugo Chávez (el cruel tirano sometido a 15 procesos electorales desde 1998 y vencedor en 14 de ellos, como decía Galeano: “extraño dictador”) retiró la licencia de emisión a 34 canales de radio y televisión. [A partir de ahora, tengamos en cuenta la situación geopolítica de Venezuela]. La causa: según Reporteros Sin Fronteras (…en la imaginación) este hecho se debió a un “capricho gubernamental” debido a ser considerados medios opositores; según las autoridades (verificada por medios independientes y algún profesor universitario) esta medida se debió a la situación irregular de dichas concesiones, donde caben la licencia a personas fallecidas utilizadas por terceros, simplemente la inexistencia de licencia o su caducidad. Consecuencia: cierre de dichos medios. Lo tildaron de ataque a la libertad de expresión. Hace poco, todos sabemos, dejó de emitir Higuera TV. La causa: también, problemas con la licencia. Consecuencia: cancelación de la emisión por parte de la Junta de Andalucía de nuestro Pepe Griñán.
¿Por qué la noticia en una cadena de pueblo como la nuestra no tiene la repercusión mediática de la anterior? Cuestión de valores. El interés de los grupos de comunicación en controlar la opinión de las masas en ciertas cuestiones puede distorsionar unos hechos hasta hacerlos noticia internacional. Podrá parecer algo sacado de contexto pero no es así, los hechos son los mismos y el contexto admite la comparación. No estoy comparando personas.
En una sociedad teledirigida, acrítica y amoral como la de los tiempos que corren, aunque con notables excepciones, se ha sustituido la opinión personal del individuo por la opinión general de las editoriales, expuestas como sabemos a la coyuntura. La sustitución de la opinión general como suma de opiniones individuales empobrece a la sociedad de hoy. El hombre masa de Ortega. No es tanto aconsejable como necesario un cambio de paradigma en la comunicación. La libertad de expresión no se ejerce en el mundo occidental. No se ejerce en España. Si la libertad de expresión depende de que el contenido interese o no, por tanto del dinero que genere, ni es libertad en tanto que depende del dinero, ni es expresión porque esta supeditada a la cantidad que genere, en su forma y contenido. No concibo que para conseguir publicar un artículo u otro debas presentarlo a una cadena u otra. Y la excusa no es: “damos lo que pide la audiencia”. Ellos son tan responsables como la sociedad. Quizás debamos reafirmarnos; ir más allá de lo que muestra el escaparate. Porque buenos periodistas e independientes, como las meigas, “haberlos hailos”. La Universidad es un lugar muy propicio para ello debido a la diversidad de opinión, a su calidad, a la facilidad para acceder a la información y, por supuesto, a la preparación crítica que nos brinda. El otro día leí en el blog de un paisano que la mentira es “decir lo contrario de lo que se siente”, yo me pregunto: ¿qué sienten los directivos de PRISA, Vocento, Unidad Editorial, Mediaset (uno de ellos sentirá dolor… pues le han puesto la cara como él mismo esta poniendo a su país), etc? (Aunque discrepo de dicha definición, la verdad no puede ser definida con tal reduccionismo).
Como ya he dicho anteriormente, ante el pesimismo intelectual, optimismo ciudadano. Mañana cuando veas el telediario sea del color que sea míralo de reojo. Escúchalo a medias, o más bien desconfía de lo que te dicen. Piensa y busca alternativas. No dejes que opinen por ti aunque la lucha sea tan difícil. Todo árbol crece desde la tierra.
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